Arquivos mensuais: Marzo 2014

Mulleres pioneiras: “As silenciadas”

O pasado martes 25 pechouse o Ciclo de cinema que vimos organizando na biblioteca cada curso. A película que puxo o broche final foi o documental As silenciadas, de Pablo Cés, con guión de Pablo Ces e Aurora Marco ( autora do libro do que bebe a película, Mulleres na guerrilla antifranquista galega). Atoparédelo na biblioteca estes días, xunto co seu Dicionario de mulleres galegas nun lugar privilexiado (o berce para os libros da biblioteca ambulante que nos fixo Rodrigo).

as silenciadas 011

 

Mulleres na guerrila antifranquista galega, edicións Laiovento

Mulleres na guerrilla antifranquista galega, edicións Laiovento

A proxección do documental (ao igual que o ciclo) estivo organizada pola Biblioteca. A ela asistiron os alumnos de 4º da ESO, 2º de BACH e os lectores do noso club. Pareceunos que o seu visionado podería culminar a serie de Mulleres pioneiras que fomos expoñendo aquí ao fío das nosas lecturas. Ainda que as mulleres que falan neste documental non foron pioneiras na acepción máis coñecida da palabra (que incursiona por primeira vez nunha actividade) si o son no sentido etimolóxico do termo (do francés pionnier, que quere dicir “soldado de a pé”).  Foron mulleres combatentes, rebeldes que viviron a súa loita entre fragas e silencios de montaña.

Ángeles e Bastián presentan a Pablo

Ángeles e Bastián presentan a Pablo

Os asistentes á proxección. As súas caras xa falan da intensidade e emotividade do documental.

Os asistentes á proxección. As súas caras xa falan da intensidade e emotividade do documental.

Pablo presentando a súa peli

Pablo presentando a súa peli

          As fotos son de Cándido, “facedor” deste encontro.

 

Gracias Pablo e Aurora, que descorrestes as cortinas do esquecemento para que puideramos ver que se agochaba naqueles bosques da posguerra, mans duras de  mulleres que portaban a dor e a perda, que medraron rodeadas de silvas e de bágoas, amordazadas. Vaian para elas estes versos de Miguel Hernández:

Les han llevado al aire, como un aire rotundo
que desde el corazón resoplara un plumaje.
Y ascienden y descienden sobre la piel del mundo
alados de coraje.
“El vuelo de los hombres”

Aquí vos queda un trailer da película. Lembrade que tamén está na biblioteca.

 

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A música en “Estaciones de paso”

No sé si estoy en lo cierto,

lo cierto es que estoy aquí.

Otros por menos se han muerto,

maneras de vivir.

Leño, Maneras de vivir

Páxina 105 da obra citada

Esta é unha das primeiras referencias musicais que atopamos en Estaciones de pasoe que da título (e sentido) ao terceiro relato da obra. Aquí podedes escoitar a canción:

Pero onde practicamente a obra se fai música é no derradeiro relato do libro:  “Mozart, y Brahmas, y Corelli”. O protagonista  deste é Tomás, que vai descubrir a vibración do desexo que chega coa mesma violencia coa que vén, ás veces, esa música ben feita que se che mete  nos ósos e na pel e non pode saír deles, “(…) y mi cuerpo es ligero, esbelto, hermoso, y no lo cambiaría por ningún otro mientras, en alguna parte, Mozart, y Brahms, y Corelli, me bendicen con la nostalgia de mi edad, y  de mi vida(…)Páxina 238

Os tres músicos: Mozart, de quen falamos aquí a propósito dos gustos da señora Michel , Brahms e Corelli  miran desde as alturas das estrelas ao adolescente Tomás , velan por el e axúdanlle a expresar e a entender ese sentimento de ardor, amor e desexo que sinte por primeira vez na súa vida:

“(…) Sólo sé que el día que la vi, sentí lo mismo que la primera vez que escuché con atención, con oído de músico y no de pasajero de ascensor, Las cuatro estaciones de Vivaldi, la misma mezcla de alegría y asombro y de placer y de inquietud y de soledad y de envidia y de espanto que me inspiró esa música perfecta. Porque Fernanda también era perfecta, y más que eso. Fernanda era música(…)”

Páxina 236

“As  catro estacións” de Vivaldi

“(…) Y entonces, Vivaldi empezaba a sonar dentro de mi cabeza.

– ¡Fernanda, guapa!

Adolfo chillaba y ella sonreía, y la gloria de Antonio Vivaldi la envolvía en una nube vaporosa y crujiente, pura música, más que música, una emoción difícil de explicar mientras la reina caminaba, se paraba, se exhibía, escogía a sus clientes, y las cuatro estaciones se fundían en el único y supremo acorde de su cuerpo para que yo me sintiera más pequeño, más solo que nunca, y enfermo de su belleza (…)

Páxina 242

 

“(…) Cuando se marchó en un Alfa Romeo rojo que ya conocíamos de vista, llevándose la luz, la alegría de Vivaldi y mi zozobra, Nancy salió a la carrera uy levantó el brazo como si pretendiera detenerla, pero no lo logró y se quedó quieta, paralizada en medio del asfalto, hasta que el sonido de una bocina la espabiló (…)

Páxina 245

“(…) ¿Tú sabes quién era Shostakovich, Adolfo?, pregunté a cambio. ¿Yo?, y me miró con los ojos muy abiertos, una interrogación de azul purísimo, ni puta idea. Pero con ese nombre sería ruso, y si es ruso, casi seguro que cae bien…(…)

Páxinas 260 e 261

 

“(…) Luego, cuando empezó a hablar, lo hizo chillando, pero ya creí distinguir una nota de entusiasmo en su voz. ¡Eso es Shostakovich!, gritó, y los ojos le brillaban, ¡las Suites de jazz! Sí, logré responder por fin, bueno, en realidad, son sólo algunos temas que…, vale, lo he arreglado yo y ya sé que las transiciones son una chapuza, ¿no?, pero… (…) no lo había hecho por mí, ni por ella, ni siquiera por amor a Shostakovich_aquella obra tan clásica y tan moderna, tan popular y tan brillante, tan llena de intuición, de inteligencia, de ritmo, de alegría, de astucia, de colores_, sino para impresionar a dos putas colombianas de la Casa de Campo, una tan guapa que era pura música, la otra tan fea que era como yo(…)

 

                              Shostakovich, Suite de Jazz número 2

Escúchame, Tomás, me dijo doña Paula aquella tarde, yo no he llegado pero tú vas a llegar. Te lo estoy diciendo muy en serio. Tú tienes talento, hijo, tienes muchísimo talento… Cuando me di cuenta de que me había puesto colorado del todo, busqué el consuelo de la pared del fondo, y sentí que Brahms me miraba.

_ Estás muy contenta, ¿no?_ le pregunté a Nancy aquel sofocante mediodía de julio, mientras ya no estaba tan seguro de que la idea que habíamos tenido Brahms y yo fuera tan buena.   Era el tercer día que cargaba con el violín hasta la Casa de Campo, y el tercer día que le pedía a Adolfo que me lo guardara mientras iba a verla. Pensar que las Suites de Shostakovich quizás pudieran llegar a gustarle no había sido tampoco una buena idea (…)

Páxinas 257 e 258

“(…) Yo la oía sin llegar a escucharla, porque una voz interior y sin embargo ajena, cómplice e irónica a la vez, repetía al mismo ritmo que una cantinela muy distinta, cállate, Tomás, no seas gilipollas, cállate, Tomás, no seas gilipollas, cállate, Tomás… Debía de ser Mozart, que siempre me ha parecido el más espabilado de los tres, y sin embargo, y a pesar de eso, no le hice caso(…)

_ No, no es eso, Nancy, no es eso… -¿no te había dicho que te callaras, gilipollas?, deja en paz al chico, un piadoso Corelli  intercedió por mí, él va de buena fe, tenía que intentarlo, ¿no? (…) “

Páxinas 259 e 260

Con todos eles conviven a música popular:

 “Cuando se enfada mucho, me dice que acabaré tocando pasodobles* en Las Ventas, como mi abuelo, o romanzas de zarzuela en el quiosco del Retiro los domingos por la mañana, como mi padre(…)”

Páxina 237

Fotografía de Almudena Grandes extraída de aquí.

a latina:

“(…) En aquel momento, alguna puso en marcha un aparato de música y media docena de chicas se arremolinaron a su alrededor para bailar una canción de Juan Luis Guerra, moviendo al compás sus piernas desnudas, relucientes, sobre los veinte centímetros de sus tacones (…)

Páxina 240

“Ojalá que llueva café en el campo” Juan Luis Guerra

 

e a máis lixeira:

“(…) – ¿Y usted por qué no se trae un día el violín, niño?_ me decía cuando estaba de buen humor_. Nos podía dar un conciertito…

_ Es que lo que yo toco_ sí, sí, sí, se oía a lo lejos, este amor es tan profundo, que tú eres más consentida y que lo sepa todo el mundo_ no os iba a gustar… (…)”

Páxina 252

“(…) – No, no merece la pena. Con lo alta que han puesto la música_ maaaaayonesa, Nancy Bailaba sola alrededor de su árbol, tú me bates como haciendo mayonesa, y nunca la había visto tan contenta, todo lo que había tomado se me subió pronto a la cabeza-, no me ibais a oír(…)”

Páxinas 255 e 256

* O pasodoble tamén aparece no conto “Tabaco y negro” concretamente nas páxinas 65 e 66. “(…) Era  “El gato montés“. Una versión de órgano electrónico, roma de graves, aflautada de agudos, ovalada de puro gelatinosa, mala y vulgar, pero El gato montés, un pasodoble tan vivo, tan brillante, tan erizado de cristal y de platillos, derritiéndose como la anorexia de una aristócrata tuberculosa entre las curvas superfluas de aquellas butacas con nombre de monarca justamente ajusticiado por sus súbditos. Estaba escuchando El gato montés y mirando mi vida, lo que quedaba de ella, lo que quizás siempre sería, una melodía de hilo musical, un órgano electrónico en el palco de la banda, una novillada nocturna televisada desde Benidorm, un toro mecánico y el bombero torero, un helado sin azúcar, un café con sacarina, un hombre incapaz de tener miedo, un desierto de emoción (…)”

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“Estaciones de paso”

O seguinte libros que imos ler é Estaciones de paso, de Almudena Grandes. Chega un punto na vida no que hai que vivir esa estación, ese paso que nos conduce á vida adulta. Pode ser, ese paso, un acontecemento moi significativo ou un detalle nimio que condensa tal intensidade que nos fai medrar ou avanzar, que nos cambia de estado. É o que lles acontece aos protagonistas (adolescentes desorientados) dos contos que compoñen esta obra.

Fotografía de Almudena Grandes co seu compañeiro, o poeta Luis García Montero. Está extraído da súa páxina web

A xuntanza será, como xa lembraredes, o luns 7 de abril. Agárdavos unha interesante lectura para estes días de marzo e, na xuntanza o budin de atún, que fuciona como elemento vertebrador do que serían os capítulos do conto(reparade niso) e que era o plato favorito do pai de Maite ( a adolescente protagonista do conto “Receta de verano“). A ela a primeira vez saiulle fatal a pesar de que “era una receta tan sencilla que nadie se había molestado en apuntarla en un cuaderno. No hacía falta, mi madre me recitó los ingredientes de memoria mientras de arreglaba para ir a trabajar, dos kilos de patatas, tres huevos, pan rallado, salsa de tomate, tres latas de atún al natural…”

(Páxina 183)de Estaciones de paso, editada por Círculo de Lectores).

Eu farei o budin seis veces porque, tendo en conta que á protagonista lle saiu perfecto á quinta vez, a min levarame máis tempo collerle o punto.

“La primera vez me salió fatal (…) Se me olvidó engrasar el molde, cocí las patatas más de la cuenta, no desmigué bien el atún, me cansé antes de tiempo de remover la masa. Lo que salió del horno era una especie de tarta demasiado salada de dos colores mal mezclados, que se había pegado a las paredes de acero inoxidable como si les hubieran dado una mano de cemento antes de empezar. La tiré a la basura sin decir nada y murmuré por última vez que yo no había escogido cocinar.

La segunda vez me salió líquido.

Un mes, quince días, quizás sólo una semana antes, me habría desanimado lo suficiente como para renunciar a seguir intentándolo, pero las cosas habían empezado a cambiar (…)”

Páxinas 189 e 190

“(…) Pero tampoco aquel día me salió bien el budin. Ya me lo había advertido mi madre, y mis ojos no debían andar muy finos, porque tuve que vaciar una lata entera sobre la mezcla de patatas y atún antes de convencerles. Al meter el molde en el horno, el conjunto tenía un estupendo color salmón. Cuando lo volqué sobre la fuente, una especie de puré rosa y caliente se desparramó en todas las direcciones, inundando la encimera para precipitarse sobre el suelo, sin ahorrarse el esfuerzo de chorrear sobre las puertas de los blancos armarios de mi madre. Aquel día ni siquiera tuve que tirarlo a la basura, pero cuando acabé con la fregona, ya sabía que iba a seguir intentándolo.

La tercera vez me salió demasiado espeso (…)

Páxinas 198 e 199

“(…) La cocina estaba limpia, fresca, recogida, el sol del sábado calentaba las baldosas a través de la ventana, en la casa se escuchaba un silencio que se podría confundir con la armonía, y cuando puse las patatas a hervir estaba segura de que aquella vez iba a poder con él.

En cierto sentido, así fue. El budin se desprendió del molde sin quejarse y conservó su forma sobre una fuente redonda, aunque su volumen había disminuido aparatosamente dentro del horno. Al mirar su aspecto achatado, como aplastado por el aire, aposté conmigo misma a que estaba duro como una piedra. Acerté, y sin embargo, mis pequeños logros me animaron a probarlo. No sólo estaba duro, era peor. Parecía un puré de patatas recalentado con incrustaciones de un fósil de atún. Ni rastro del tomate, que aquella vez había incorporado con una prudencia que resultó ser tan necia como mi previa magnanimidad.

Cuando lo tiré a la basura, mi madre todavía no se había levantado.

 La cuarta vez me salió demasiado soso (…)”

Páxinas 208 e 209

“(..) Aquella vez lo hice todo de un tirón, sin mirar la receta. No presté mucha atención al punto de las patatas, desmigué el atún sin perder tiempo en mirarlo, batí los huevos como si les tuviera manía, y adopté la justicia salomónica_medio bote de tomate frito, ni más ni menos_ para no pensar en nada que no fuera lo que me había sucedido aquella tarde y no había acabado de sucederme todavía. El resultado tenía un aspecto, un color y una consistencia inmejorables, pero después de meterlo en el horno, al colocar el tarro de pan rallado en su sitio, me encontré con el de la sal, que no se había movido de su lugar, dentro del armario.

_ Se me ha olvidado echarle sal_ murmuré, y me eché a reir en lugar de desanimarme_. Se me ha olvidado echarle sal_ repetí, y no podía creerlo, y sin embrago lo había hecho_. Se me ha olvidado echarle sal…

Luego, me senté en una silla y allí me quedé,sonriendo como una boba, hasta que sonó la alarma del horno.

La quinta vez me salió perfecto(…)”

Páxina 219

“(…) Antes de encender el horno, puse el congelador a tope. Mi madre me lo tenía prohibido, porque decía que así se decuajeringaba el termostato, pero yo no podía tener en cuenta esa clase de menudencias, aquella tarde, ya no. Mezclé el resto de los ingredientes mientras hervía las patatas para ganar tiempo, y dosifiqué el tomate con el aplomo que había nacido de la suma de todos mis errores. No se me olvidó nada, ni engrasar el molde ni añadir la sal, y estaba tan segura de que aquella vez triunfaría, que me concedí la licencia de hacer la mayonesa antes de sacra el budin del horno, desde donde viajó, perfectamente desmoldado, redondo, liso y uniforme, derecho al congelador y a la ruina del termostato(…)”

Páxina 227 da edición citada.

Cociñade ben a vosa lectura e que vos saiba rica!!!

  (Procedencia da imaxe)

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“A punta de pistola” na reunión

O luns tivemos a xuntanza lectora para comentar a novela A punta de pistola, como ben sabedes.

                                                            (Procedencia da imaxe)

A pesar de ser un pouco máis alterada cás anteriores (a culpable será a primavera) non por iso deixou de ser fructífera.

Comezamos vendo unha pequena entrevista ao autor a propósito da xénese e escritura desta novela. Podedes vela aquí. Soubemos que se trataba dunha historia que partiu dun suceso real acontecido en Vigo: unha parella secuestra aos seus fillos (que estaban nun centro de acollida) a punta de pistola. Na entrevista Fran Alonso tamén comenta que se trata dunha novela serial, isto é, foi publicada por entregas no xornal A voz de Galicia. Trátase, polo tanto, dunha novela por entregas cuxa estrutura vén determinada por esta condición.*

Para vertebrar a reunión partimos de dous textos: este estudo da novela elaborada por Xerais e estoutro artigo de Francisco Martínez Bouzas. **

No primeiro dos documentos hai un fragmento asinado por Manuel Rodríguez Alonso no que se di: “Parécenos moi valiosa para afeccionar á lectura ao alumnado dos cursos da ESO”. E como moi ben dixo Gema, “diso teriamos que falar nós, os alumnos da ESO”. Entón, que falen eles. Esta foi a lectura que eles fixeron.

Deu bastante de si o debate arredor da estrutura da novela. Ben é certo que lles resultou moi curioso que se tratase dunha novela serial (feito que axilizaba a narración) pero non acabaron de ver a técnica do contrapunto empregada (contar historias paralelas que conflúan ao final que eles consideraron moi brusco, por certo). Na opinión de moitos deles (Guille, Christian,Gema…) a unión entre as tres historias resultaba forzada. Luis incluso empregou unha metáfora para ilustrar esta idea “se a historia fose un fío ao final teriamos unha maraña”. Iago consideraba que os pasos dun capítulo a outros eran de “transición rápida” o que aportaba,iso si, moita velocidade e dinamismo á historia, feito que  estes nosos bos lectores relacionaron rapidamente co  cine.  De feito Gema e Luis manifestaron que “parece unha película e quedaría mellor se fose unha”.  Esta rapidez en canto á estrutura foi, por certo, o que máis lle gustou a Jorge, que a leu con moito gusto.

Outro aspecto no que repararon moitos foi na maneira de falar dos personaxes, que fai, efectivamente, a obra máis verosímil. A Gema resultoulle extraño atopar nun libro palabras mal sonantes. Pero, como ían falar unhas persoas con corrección se ían secuestrar aos seu fillos? apuntou Pedro.

Polo que se refire aos temas, enumerounos Iago moi ben:  a desestruturación familiar e a superación persoal.  Neste senso Gema engadiu tamén a “ruptura de barreiras” que fixeron (e fan) algunhas mulleres. Outros, coma Gullie, fiaron máis fino e atoparon o tema da traición na figura de Lolo. Estades vós de acordo? Engadides algúns?

* Algúns famosos escritores que tamén publicaron obras por entregas foron Benito Pérez Galdós ou Emilia Pardo Bazán. Do primeiro destaca, entre outras, La desheredada (que podedes atopar na biblioteca) e da segunda Aficiones peligrosas.

 

)

 

Darío Villanueva fala das novelas por entregas da autora galega Emilia Pardo Bazán

 

** Se clicades aquí atoparedes máis estudos da novela.

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Zenobia Camprubí Mulleres pioneiras IX

Zenobia Camprubí  foi unha das primeiras feministas do século XX, membro do destacado do Lyceum Club Femenino xunto con Victoria Kent, Ernestina Champourcín, Elena Fortún, María Teresa León  ou Clara Campoamor*, entre outras. Traduciu a Tagore ao castelán (aquí podedes ler algunhas das súas traduccións) e foi tamén uha das primeiras mulleres que obtivo a licencia de conducir ( e aquí podedes ler fragmentos dos diarios nos que fala da independencia que lle daba poder facelo).

En los años veinte y treinta emprendió, además, el negocio de antigüedades y de arte español, recibía encargos para decorar edificios, entre ellos un parador nacional, y conducía un coche por Madrid en el que tan pronto trasladaba al poeta como transportaba un cuadro o un colchón. No era, por tanto, una esposa en segundo plano, sino una mujer activa con agenda propia, aunque su prioridad fuera que el poeta desarrollara su actividad sin incomodidades. No necesitaba el amparo de un hombre, y no tenía el menor reparo en viajar sola cuando el poeta se negaba a abandonar su hogar y sus soliloquios. – See more at: http://www.revistaclarin.com/421/zenobia-camprubi-amor-y-dependencia/#sthash.U7as9wi1.dpuf
En los años veinte y treinta emprendió, además, el negocio de antigüedades y de arte español, recibía encargos para decorar edificios, entre ellos un parador nacional, y conducía un coche por Madrid en el que tan pronto trasladaba al poeta como transportaba un cuadro o un colchón. No era, por tanto, una esposa en segundo plano, sino una mujer activa con agenda propia, aunque su prioridad fuera que el poeta desarrollara su actividad sin incomodidades. No necesitaba el amparo de un hombre, y no tenía el menor reparo en viajar sola cuando el poeta se negaba a abandonar su hogar y sus soliloquios. – See more at: http://www.revistaclarin.com/421/zenobia-camprubi-amor-y-dependencia/#sthash.U7as9wi1.dpuf
En los años veinte y treinta emprendió, además, el negocio de antigüedades y de arte español, recibía encargos para decorar edificios, entre ellos un parador nacional, y conducía un coche por Madrid en el que tan pronto trasladaba al poeta como transportaba un cuadro o un colchón. No era, por tanto, una esposa en segundo plano, sino una mujer activa con agenda propia, aunque su prioridad fuera que el poeta desarrollara su actividad sin incomodidades. No necesitaba el amparo de un hombre, y no tenía el menor reparo en viajar sola cuando el poeta se negaba a abandonar su hogar y sus soliloquios. – See more at: http://www.revistaclarin.com/421/zenobia-camprubi-amor-y-dependencia/#sthash.U7as9wi1.dpuf
En los años veinte y treinta emprendió, además, el negocio de antigüedades y de arte español, recibía encargos para decorar edificios, entre ellos un parador nacional, y conducía un coche por Madrid en el que tan pronto trasladaba al poeta como transportaba un cuadro o un colchón. No era, por tanto, una esposa en segundo plano, sino una mujer activa con agenda propia, aunque su prioridad fuera que el poeta desarrollara su actividad sin incomodidades. No necesitaba el amparo de un hombre, y no tenía el menor reparo en viajar sola cuando el poeta se negaba a abandonar su hogar y sus soliloquios. – See more at: http://www.revistaclarin.com/421/zenobia-camprubi-amor-y-dependencia/#sthash.U7as9wi1.dpuf
En los años veinte y treinta emprendió, además, el negocio de antigüedades y de arte español, recibía encargos para decorar edificios, entre ellos un parador nacional, y conducía un coche por Madrid en el que tan pronto trasladaba al poeta como transportaba un cuadro o un colchón. No era, por tanto, una esposa en segundo plano, sino una mujer activa con agenda propia, aunque su prioridad fuera que el poeta desarrollara su actividad sin incomodidades. No necesitaba el amparo de un hombre, y no tenía el menor reparo en viajar sola cuando el poeta se negaba a abandonar su hogar y sus soliloquios. – See more at: http://www.revistaclarin.com/421/zenobia-camprubi-amor-y-dependencia/#sthash.U7as9wi1.dpuf

Casou co poeta Juan Ramón Jiménez e foi este feito, quizais, o que a mantivo máis nun inxusto segundo plano (neste artigo  Manuel Vicent refírese a ela como “una heroína en la sombra”)

                                                       (Procedencia da imaxe)

“Desperté con los primeros pájaros y ya mi lámpara moría. Y me fui a la ventana abierta y me senté; con una guirnalda fresca en mis cabellos sueltos… Por el camino venía él en la nieve rosada de la mañana. Traía al cuello una cadena de perlas y el Sol le daba en la frente. Y se paró en mi puerta y me dijo ansioso: ¿Dónde está ella, di? Me dio vergüenza de decirle: Ella soy yo, hermoso caminante, ella soy yo.

Anochecía y aún no habían encendido… Yo me cogía el pelo con desgana. Él llegaba en su carroza, toda incendiada de rojo por el Sol poniente. Traía el traje lleno de polvo. La espuma hervía en la boca anhelante de sus caballos… Se bajó a mi puerta y me dijo con voz cansada: ¿Dónde está ella, di? Me dio vergüenza de decirle: Ella soy yo, caminante fatigado, ella soy yo.

Esta noche de abril, la lámpara arde en mi alcoba, que la brisa del sur colma suave. El loro charlatán duerme en su jaula. Mi vestido es azul como el cuello de un pavo real, y verde mi manto como la hierba nueva. Sentada en el suelo, junto a la ventana, miro la calle desierta… Y pasa la noche oscura y no me canso de cantar: Ella soy yo, caminante sin esperanza, ella soy yo”.

El jardinero de Rabindranath Tagore, poema VIII, traducido por Zenobia Camprubí

Se queredes saber máis sobre ela  clicade aquí.

* Aquí podedes ver a película de Clara Campoamor, la mujer olvidada

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Ponme la mano aquí, Macorina. Máis mulleres pioneiras VIII

Ao fío da novela que lemos e continuando coas mulleres pioneiras imos falar hoxe de Macorina, María Calvo Nodarse, a primeira muller chofer de A Habana, a primeira que tivo licencia para conducir a principios do século XX.

Coñécemola porque Chavela Vargas lle adicou esta canción:

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.

Tus pies dejaban la estela
y se escapaba tu saya
buscando la verde raya
que al ver tu talle tan fino
las cañas azucareras
se echaban por el camino
para que tú las molieras
como si fueses molino.

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.

Tus senos carne de anón
tu boca una bendición
de guanabana madura
y era tu fina cintura
la misma de aquel danzón.

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.

Después el amanecer
que de mis brazos te lleva
y yo sin saber qué hacer
de aquel olor a mujer
a mango y a caña nueva
con que me llevaste al son
caliente de aquel danzón.

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.

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Mulleres pioneiras VII Celia Rivas

“Escoitaches as palabras daquel individuo e entrouche un arreguizo. Tiñas incertezas, é verdade, pero ao tempo picouche o amor propio. Ti subiches ao camión, e quedaches alí, amarrada ao volante, mirando para o home que te tiña que examinar.

El non dubidaba. Tiña expresión de contrariedade, coma se alguén lle estivese facendo perder o tempo. Pero tampouco quería ser descortés, así que che dixo:
-Baixe do camión, señorita, e que suba a persoa que se vai examinar.

E ti contestaches asistida de razón:
-Son eu quen se vai examinar.

Aquel home mirou perplexo para ti, logo buscou o seu axudante coa ollada; entón intercambiaron unhas palabras, revisaron os papeis, e certificaron que, efectivamente, tiñan que examinar unha muller.

Ti eras perfectamente consciente de que aquela era unha situación estraña, de que nin ti nin ninguén próximo a ti, excepto teu pai, vira nunca unha muller conducindo un camión, pero tampouco sabías que, en realidade, te estabas a converter na primeira muller galega, na primeira muller de toda España, que estaba a sacar o carné de conducir camións. A primeira camioneira.

Entón aquel home que tiña que examinarte subiu onda ti, sentou, e daquela subiu tamén a túa irmá María, que sempre te acompañaba, que era a túa sombra, porque non lle gustaba deixarte soa. Ela era a maior e ti agradecíaslle esa fidelidade, moi especialmente naquel momento, cando aínda tiñas 18 anos, Celia, e resultaba unha circunstancia realmente excepcional, naquel 1932, ver unha muller ao volante dun camión.

Pero ti nunca te arredaches ante nada. Estabas afeita, porque o voso pai vos estimulaba a facelo, a negociar, a mercar e vender, a buscarvos a vida, a sobrevivir.

Así que agora, o de poñerte ao volante dun camión para examinarte non che parecía nada difícil. Todo o contrario, xa che resultaba familiar, practicaras moito, e tamén dominabas bastantes cuestións de mecánica que o examinador che ía pedir, como, efectivamente, logo fixo, quedando abraiado ante a túa destreza á hora de montar e desmontar as buxías.

Claro, sería ridículo que á filla dun mecánico se lle resistisen unhas buxías. Pero é que o teu pai, o voso pai, o pai das Lavancas, non era calquera. Era un home viaxado, con ideas avanzadas, un home que teimaba en que as súas fillas fosen independentes e soubesen saír adiante, que desexaba para vós o mellor, que vira moitas veces mulleres ao volante en América e que agora vos propuxera a vós, ou? ben, propuxéralle á túa irmá María, que sacase o carné de conducir para prescindir do chofer no transporte do peixe e que a vosa ganancia fose maior.

Tamén é certo que María, ante semellante proposta, quedou desconcertada, pois se ben ela sempre fora afouta, non o fora tanto coma ti, e converterse nunha muller ao volante dun camión producíalle un enorme desasosego. Se cadra por iso, por aliviala, tamén por compracer o teu pai e, sobre todo, porque ti sempre estabas disposta a abrires camiño, ofrecéchestelle ti como candidata a camioneira.

Se xa ías mercar peixe ás praias para vender, se xa tiñas valentía para rachar o universo, non ías renunciar agora a mellorar as condicións de vida da túa familia negándote, por prexuízos, a conducir un camión.

Era evidente que se aquela longa estrada de grava e lama que levaba de Fisterra á Coruña non se lle resistía a ningún home, tampouco se che podía resistir a ti. Ademais, sabías que aquel Chevrolet de chasis longo que mercara o teu pai estaba feito para as túas mans. Por iso, cando o examinador, con aquela voz atónita, pronunciou a frase de, está vostede aprobada, señorita, ti xa sabías que ía ser así.

                        Capítulo segundo de A punta de pistola, “Celia a camioneira”

Celia Rivas, nada na Costa da Morte no 1932 foi a primeira conductora de camións do estado español. Neste artigo, extraído  de aquí fálase así dela:

«Celia Rivas Casais (Fisterra, 1912-1974) foi a primeira muller camioneira do Estado español. Muller traballadora e emprendedora, herdou o oficio do seu pai, conseguindo ademáis dar traballo a outras persoas de Fisterra. Celia Rivas Casais, pertencente á familia coñecida coma “As Lavancas” , representa ás mulleres traballadoras que souberon sair adiante nun mundo de homes e nunha época especialmente difícil polas condicións económicas e a guerra civil. Co seu esforzo conseguiu montar unha empresa de conservas e venta de peixe. Muller moi querida e lembrada en Fisterra».

 

Nota: as imaxes están extraídas de aquí.

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