Arquivo da categoría: Mulleres

Mulleres pioneiras: “As silenciadas”

O pasado martes 25 pechouse o Ciclo de cinema que vimos organizando na biblioteca cada curso. A película que puxo o broche final foi o documental As silenciadas, de Pablo Cés, con guión de Pablo Ces e Aurora Marco ( autora do libro do que bebe a película, Mulleres na guerrilla antifranquista galega). Atoparédelo na biblioteca estes días, xunto co seu Dicionario de mulleres galegas nun lugar privilexiado (o berce para os libros da biblioteca ambulante que nos fixo Rodrigo).

as silenciadas 011

 

Mulleres na guerrila antifranquista galega, edicións Laiovento

Mulleres na guerrilla antifranquista galega, edicións Laiovento

A proxección do documental (ao igual que o ciclo) estivo organizada pola Biblioteca. A ela asistiron os alumnos de 4º da ESO, 2º de BACH e os lectores do noso club. Pareceunos que o seu visionado podería culminar a serie de Mulleres pioneiras que fomos expoñendo aquí ao fío das nosas lecturas. Ainda que as mulleres que falan neste documental non foron pioneiras na acepción máis coñecida da palabra (que incursiona por primeira vez nunha actividade) si o son no sentido etimolóxico do termo (do francés pionnier, que quere dicir “soldado de a pé”).  Foron mulleres combatentes, rebeldes que viviron a súa loita entre fragas e silencios de montaña.

Ángeles e Bastián presentan a Pablo

Ángeles e Bastián presentan a Pablo

Os asistentes á proxección. As súas caras xa falan da intensidade e emotividade do documental.

Os asistentes á proxección. As súas caras xa falan da intensidade e emotividade do documental.

Pablo presentando a súa peli

Pablo presentando a súa peli

          As fotos son de Cándido, “facedor” deste encontro.

 

Gracias Pablo e Aurora, que descorrestes as cortinas do esquecemento para que puideramos ver que se agochaba naqueles bosques da posguerra, mans duras de  mulleres que portaban a dor e a perda, que medraron rodeadas de silvas e de bágoas, amordazadas. Vaian para elas estes versos de Miguel Hernández:

Les han llevado al aire, como un aire rotundo
que desde el corazón resoplara un plumaje.
Y ascienden y descienden sobre la piel del mundo
alados de coraje.
“El vuelo de los hombres”

Aquí vos queda un trailer da película. Lembrade que tamén está na biblioteca.

 

Advertisements

2 Comentarios

Arquivado en Actividades, Cine, Mulleres, Recomendacións

Zenobia Camprubí Mulleres pioneiras IX

Zenobia Camprubí  foi unha das primeiras feministas do século XX, membro do destacado do Lyceum Club Femenino xunto con Victoria Kent, Ernestina Champourcín, Elena Fortún, María Teresa León  ou Clara Campoamor*, entre outras. Traduciu a Tagore ao castelán (aquí podedes ler algunhas das súas traduccións) e foi tamén uha das primeiras mulleres que obtivo a licencia de conducir ( e aquí podedes ler fragmentos dos diarios nos que fala da independencia que lle daba poder facelo).

En los años veinte y treinta emprendió, además, el negocio de antigüedades y de arte español, recibía encargos para decorar edificios, entre ellos un parador nacional, y conducía un coche por Madrid en el que tan pronto trasladaba al poeta como transportaba un cuadro o un colchón. No era, por tanto, una esposa en segundo plano, sino una mujer activa con agenda propia, aunque su prioridad fuera que el poeta desarrollara su actividad sin incomodidades. No necesitaba el amparo de un hombre, y no tenía el menor reparo en viajar sola cuando el poeta se negaba a abandonar su hogar y sus soliloquios. – See more at: http://www.revistaclarin.com/421/zenobia-camprubi-amor-y-dependencia/#sthash.U7as9wi1.dpuf
En los años veinte y treinta emprendió, además, el negocio de antigüedades y de arte español, recibía encargos para decorar edificios, entre ellos un parador nacional, y conducía un coche por Madrid en el que tan pronto trasladaba al poeta como transportaba un cuadro o un colchón. No era, por tanto, una esposa en segundo plano, sino una mujer activa con agenda propia, aunque su prioridad fuera que el poeta desarrollara su actividad sin incomodidades. No necesitaba el amparo de un hombre, y no tenía el menor reparo en viajar sola cuando el poeta se negaba a abandonar su hogar y sus soliloquios. – See more at: http://www.revistaclarin.com/421/zenobia-camprubi-amor-y-dependencia/#sthash.U7as9wi1.dpuf
En los años veinte y treinta emprendió, además, el negocio de antigüedades y de arte español, recibía encargos para decorar edificios, entre ellos un parador nacional, y conducía un coche por Madrid en el que tan pronto trasladaba al poeta como transportaba un cuadro o un colchón. No era, por tanto, una esposa en segundo plano, sino una mujer activa con agenda propia, aunque su prioridad fuera que el poeta desarrollara su actividad sin incomodidades. No necesitaba el amparo de un hombre, y no tenía el menor reparo en viajar sola cuando el poeta se negaba a abandonar su hogar y sus soliloquios. – See more at: http://www.revistaclarin.com/421/zenobia-camprubi-amor-y-dependencia/#sthash.U7as9wi1.dpuf
En los años veinte y treinta emprendió, además, el negocio de antigüedades y de arte español, recibía encargos para decorar edificios, entre ellos un parador nacional, y conducía un coche por Madrid en el que tan pronto trasladaba al poeta como transportaba un cuadro o un colchón. No era, por tanto, una esposa en segundo plano, sino una mujer activa con agenda propia, aunque su prioridad fuera que el poeta desarrollara su actividad sin incomodidades. No necesitaba el amparo de un hombre, y no tenía el menor reparo en viajar sola cuando el poeta se negaba a abandonar su hogar y sus soliloquios. – See more at: http://www.revistaclarin.com/421/zenobia-camprubi-amor-y-dependencia/#sthash.U7as9wi1.dpuf
En los años veinte y treinta emprendió, además, el negocio de antigüedades y de arte español, recibía encargos para decorar edificios, entre ellos un parador nacional, y conducía un coche por Madrid en el que tan pronto trasladaba al poeta como transportaba un cuadro o un colchón. No era, por tanto, una esposa en segundo plano, sino una mujer activa con agenda propia, aunque su prioridad fuera que el poeta desarrollara su actividad sin incomodidades. No necesitaba el amparo de un hombre, y no tenía el menor reparo en viajar sola cuando el poeta se negaba a abandonar su hogar y sus soliloquios. – See more at: http://www.revistaclarin.com/421/zenobia-camprubi-amor-y-dependencia/#sthash.U7as9wi1.dpuf

Casou co poeta Juan Ramón Jiménez e foi este feito, quizais, o que a mantivo máis nun inxusto segundo plano (neste artigo  Manuel Vicent refírese a ela como “una heroína en la sombra”)

                                                       (Procedencia da imaxe)

“Desperté con los primeros pájaros y ya mi lámpara moría. Y me fui a la ventana abierta y me senté; con una guirnalda fresca en mis cabellos sueltos… Por el camino venía él en la nieve rosada de la mañana. Traía al cuello una cadena de perlas y el Sol le daba en la frente. Y se paró en mi puerta y me dijo ansioso: ¿Dónde está ella, di? Me dio vergüenza de decirle: Ella soy yo, hermoso caminante, ella soy yo.

Anochecía y aún no habían encendido… Yo me cogía el pelo con desgana. Él llegaba en su carroza, toda incendiada de rojo por el Sol poniente. Traía el traje lleno de polvo. La espuma hervía en la boca anhelante de sus caballos… Se bajó a mi puerta y me dijo con voz cansada: ¿Dónde está ella, di? Me dio vergüenza de decirle: Ella soy yo, caminante fatigado, ella soy yo.

Esta noche de abril, la lámpara arde en mi alcoba, que la brisa del sur colma suave. El loro charlatán duerme en su jaula. Mi vestido es azul como el cuello de un pavo real, y verde mi manto como la hierba nueva. Sentada en el suelo, junto a la ventana, miro la calle desierta… Y pasa la noche oscura y no me canso de cantar: Ella soy yo, caminante sin esperanza, ella soy yo”.

El jardinero de Rabindranath Tagore, poema VIII, traducido por Zenobia Camprubí

Se queredes saber máis sobre ela  clicade aquí.

* Aquí podedes ver a película de Clara Campoamor, la mujer olvidada

Deixar un comentario

Arquivado en Mulleres

Ponme la mano aquí, Macorina. Máis mulleres pioneiras VIII

Ao fío da novela que lemos e continuando coas mulleres pioneiras imos falar hoxe de Macorina, María Calvo Nodarse, a primeira muller chofer de A Habana, a primeira que tivo licencia para conducir a principios do século XX.

Coñécemola porque Chavela Vargas lle adicou esta canción:

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.

Tus pies dejaban la estela
y se escapaba tu saya
buscando la verde raya
que al ver tu talle tan fino
las cañas azucareras
se echaban por el camino
para que tú las molieras
como si fueses molino.

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.

Tus senos carne de anón
tu boca una bendición
de guanabana madura
y era tu fina cintura
la misma de aquel danzón.

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.

Después el amanecer
que de mis brazos te lleva
y yo sin saber qué hacer
de aquel olor a mujer
a mango y a caña nueva
con que me llevaste al son
caliente de aquel danzón.

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.

Deixar un comentario

Arquivado en Mulleres

Mulleres pioneiras VII Celia Rivas

“Escoitaches as palabras daquel individuo e entrouche un arreguizo. Tiñas incertezas, é verdade, pero ao tempo picouche o amor propio. Ti subiches ao camión, e quedaches alí, amarrada ao volante, mirando para o home que te tiña que examinar.

El non dubidaba. Tiña expresión de contrariedade, coma se alguén lle estivese facendo perder o tempo. Pero tampouco quería ser descortés, así que che dixo:
-Baixe do camión, señorita, e que suba a persoa que se vai examinar.

E ti contestaches asistida de razón:
-Son eu quen se vai examinar.

Aquel home mirou perplexo para ti, logo buscou o seu axudante coa ollada; entón intercambiaron unhas palabras, revisaron os papeis, e certificaron que, efectivamente, tiñan que examinar unha muller.

Ti eras perfectamente consciente de que aquela era unha situación estraña, de que nin ti nin ninguén próximo a ti, excepto teu pai, vira nunca unha muller conducindo un camión, pero tampouco sabías que, en realidade, te estabas a converter na primeira muller galega, na primeira muller de toda España, que estaba a sacar o carné de conducir camións. A primeira camioneira.

Entón aquel home que tiña que examinarte subiu onda ti, sentou, e daquela subiu tamén a túa irmá María, que sempre te acompañaba, que era a túa sombra, porque non lle gustaba deixarte soa. Ela era a maior e ti agradecíaslle esa fidelidade, moi especialmente naquel momento, cando aínda tiñas 18 anos, Celia, e resultaba unha circunstancia realmente excepcional, naquel 1932, ver unha muller ao volante dun camión.

Pero ti nunca te arredaches ante nada. Estabas afeita, porque o voso pai vos estimulaba a facelo, a negociar, a mercar e vender, a buscarvos a vida, a sobrevivir.

Así que agora, o de poñerte ao volante dun camión para examinarte non che parecía nada difícil. Todo o contrario, xa che resultaba familiar, practicaras moito, e tamén dominabas bastantes cuestións de mecánica que o examinador che ía pedir, como, efectivamente, logo fixo, quedando abraiado ante a túa destreza á hora de montar e desmontar as buxías.

Claro, sería ridículo que á filla dun mecánico se lle resistisen unhas buxías. Pero é que o teu pai, o voso pai, o pai das Lavancas, non era calquera. Era un home viaxado, con ideas avanzadas, un home que teimaba en que as súas fillas fosen independentes e soubesen saír adiante, que desexaba para vós o mellor, que vira moitas veces mulleres ao volante en América e que agora vos propuxera a vós, ou? ben, propuxéralle á túa irmá María, que sacase o carné de conducir para prescindir do chofer no transporte do peixe e que a vosa ganancia fose maior.

Tamén é certo que María, ante semellante proposta, quedou desconcertada, pois se ben ela sempre fora afouta, non o fora tanto coma ti, e converterse nunha muller ao volante dun camión producíalle un enorme desasosego. Se cadra por iso, por aliviala, tamén por compracer o teu pai e, sobre todo, porque ti sempre estabas disposta a abrires camiño, ofrecéchestelle ti como candidata a camioneira.

Se xa ías mercar peixe ás praias para vender, se xa tiñas valentía para rachar o universo, non ías renunciar agora a mellorar as condicións de vida da túa familia negándote, por prexuízos, a conducir un camión.

Era evidente que se aquela longa estrada de grava e lama que levaba de Fisterra á Coruña non se lle resistía a ningún home, tampouco se che podía resistir a ti. Ademais, sabías que aquel Chevrolet de chasis longo que mercara o teu pai estaba feito para as túas mans. Por iso, cando o examinador, con aquela voz atónita, pronunciou a frase de, está vostede aprobada, señorita, ti xa sabías que ía ser así.

                        Capítulo segundo de A punta de pistola, “Celia a camioneira”

Celia Rivas, nada na Costa da Morte no 1932 foi a primeira conductora de camións do estado español. Neste artigo, extraído  de aquí fálase así dela:

«Celia Rivas Casais (Fisterra, 1912-1974) foi a primeira muller camioneira do Estado español. Muller traballadora e emprendedora, herdou o oficio do seu pai, conseguindo ademáis dar traballo a outras persoas de Fisterra. Celia Rivas Casais, pertencente á familia coñecida coma “As Lavancas” , representa ás mulleres traballadoras que souberon sair adiante nun mundo de homes e nunha época especialmente difícil polas condicións económicas e a guerra civil. Co seu esforzo conseguiu montar unha empresa de conservas e venta de peixe. Muller moi querida e lembrada en Fisterra».

 

Nota: as imaxes están extraídas de aquí.

Deixar un comentario

Arquivado en Mulleres

Outras aviadoras VI

As aviadoras das que falamos nas entradas anteriores voaron, coma ben sabedes, ao principios do século XX. Mais, para que estas voasen tivo que existir primeiro  Madame Blanchard, primeira aeronauta profesional (1778- 1819). Ela foi a primeira muller en subir nun globo aerostático e no 1804 Napoleón concedeulle o título de Ministro Xefe do Aire de Globos Aerostáticos.

(Procedencia da imaxe)

Unha morea de xestas aéreas falan da súa valentía: no 1811 viaxou desde Roma a Nápoles, no 1817 covertiuse na primeira persoa en atravesar os Alpes voando

O 6 de xullo de 1819, mentres ascendía para realizar unha exhibición sobre os Xardíns do Tívoli, en París, o seu globo, cheo de hidróxeno, incendiouse.

(Procedencia da imaxe)

Aquí podedes ver un pequeno documental realizado pola BBC que conta La osada historia de los pioneros de los globos aerostáticos.

Deixar un comentario

Arquivado en Mulleres

Outras aviadoras V

Beryl Markman foi outra aviadora, filla dun colono inglés criada en África. Seguiu a estela trazada no ceo por Amalia Earhart sobre o Atlántico, pero ela soñaba con planealo de leste a oeste, o que supoñía maior dificultade pola dirección do vento.

Aquí podedes ler unha interesante reportaxe ( de onde extraemos a imaxe que vedes abaixo) sobre a aviadora titulada “As outras memorias de África“. Lembrade que das de Karen Blixen xa falamos aquí.

Beryl Markham: las otras memorias de África

Na mesma reportaxe lemos que Hemingway di dela que «Llegué a conocerla bastante bien en África y nunca habría sospechado que pudiera y quisiera ponerse a escribir excepto para hacerlo en su cuaderno de bitácora. Pero lo ha hecho, y tan bien, que me avergüenzo de mí como escritor. Me he sentido como un simple carpintero de palabras. Es un libro buenísimo».Refírese ao  libro autobiográfico da piloto Al oeste con la noche

( Procedencia da imaxe)

A súa experiencia vital e aviadora reflíctese na película Unha sombra no sol. Velaquí unhas imaxes da mesma:

 

 

La aventurera  vivió y murió en Nairobi

 Fotografía da aviadora extraída de aquí

 

Deixar un comentario

Arquivado en Mulleres

Outras aviadoras IV

Amelia Earhart, foi unha aviadora que sobrevoou o Pacífico e se perdeu nel.

Na película Amelia nárrase como foi a vida desta aviadora e a súa particular odisea.

Nesta páxina atoparedes moita información sobre a piloto. E se pinchades aquí entrades no seu museo. E nestoutra, en inglés, podemos ver moitas imaxes da mesma(algunhas son as que seguen) e algúns dos seus soños.

Amelia Earhart

earhart-20a

O seu soño foi dar a volta ao mundo, coma nós o curso pasado, co señor Fogg. Pero ela foi máis intrépida e non o fixo cos libros. Fíxoo na súa avioneta e este era o seu plan de voo:

flight-route

A liña continua representa o roteiro realizado. No cadro rosa é onde se supón que se perdeu a avioneta.

Nesta reportaxe do National Geographic podedes ler sobre o misterio que rodea á morte da aviadora.

Deixar un comentario

Arquivado en Mulleres