O enigma do Universo. A vida é unha flor entre dous abismos.

“(…) ¿Qué es este gran cuento en el que vivimos y del que cada uno de nosotros sólo podrá disfrutar un breve tiempo? Tal vez el telescopio espacial pueda ayudarnos un día a comprender mejor la naturaleza de este cuento. Tal vez ahí fuera, entre las galaxias, esté la respuesta a lo que es un ser humano.
Creo que he empleado la palabra «enigma» muchas veces en esta carta. El intento de entender el Universo quizá pueda compararse con colocar en su sitio todas las piezas de un puzzle. Aunque tal vez se trate más de un enigma mental o espiritual, y quizá llevemos dentro la respuesta. Porque estamos aquí. Nosotros somos este Universo. (…)” Páxina 120

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Na entrada anterior aparecía tamén este texto. E conectabámolo coa ciencia. Nesta imos relacionalo coa filosofía, que é a outra parte da ciencia.  Nesta novela o pai pregúntalle ao fillo que sentido ten este conto que é a vida e se paga a pena vivilo ou non. Sobre todo isto último:

“(…) Dije: “Imagínate que hace miles de millones de años, cuando todo se creó, te encontraras en el umbral de este cuento y pudieras elegir si quieres nacer a una vida en este planeta. No sabrías cuándo vivirías, ni tampoco el tiempo que permanecerías aquí, pero de todos modos no serían más que unos cuantos años. Lo único que sabrías es que, si eliges entrar en el mundo, tendrías que despedirte y dejarlo todo algún día, cuando llegara el momento. Tal vez te causara mucha pena, porque muchos seres humanos opinan que la vida en este gran cuento es tan maravillosa que se les saltan las lágrimas con sólo pensar que se va a acabar. A veces es todo tan bueno aquí que duele mucho pensar que un día se acabará».

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(Procedencia da imaxe)

Estabas sentado en mis rodillas sin moverte. Añadí: «¿Qué habrías elegido tú, Georg, si una fuerza mayor te hubiera permitido elegir? Tal vez podamos imaginarnos un hada cósmica en este gran cuento de misterio. ¿Habrías elegido vivir una vida en la Tierra, larga o corta, dentro de cien mil o cien millones de años?».
Creo que respiré con dificultad un par de veces antes de proseguir:
«¿O te habrías negado a participar en el juego por no aceptar las reglas?» (…)

Si hubiera elegido no meter la cabeza en el gran cuento, no habría sabido lo que me iba a perder. ¿Entiendes lo que quiero decir con eso? Algunas veces a los humanos nos resulta peor perder algo querido que no haberlo tenido nunca. Escucha: si la Joven de las Naranjas no hubiera cumplido su promesa de vernos todos los días durante los seis meses siguientes a su estancia en España, habría sido mejor para mí no haberla conocido nunca. Lo mismo sucede en otros cuentos. ¿Crees que la Cenicienta habría elegido ir al palacio como princesa si hubiera sabido que ese juego duraría sólo una semana escasa? ¿Cómo crees que se hubiera sentido al regresar a las cenizas y los atizadores, la malvada madrastra y las feas hermanastras?
Pero ahora te toca a ti contestar, Georg, te cedo la palabra. Fue sentado contigo en la terraza bajo el cielo estrellado cuando decidí
escribirte esta larga carta. Fue en el momento en el que me eché a llorar de repente. No lloraba sólo porque iba a abandonaros a ti y a la Joven de las Naranjas. Lloraba porque tú eras muy pequeño. Lloraba porque tú y yo no podíamos hablar.
Vuelvo a preguntar: ¿qué habrías elegido si te hubieran dado la posibilidad de elegir? ¿Habrías elegido vivir un breve rato en la Tierra y al cabo de unos años ser arrancado de todo para jamás volver? ¿O habrías rechazado la oferta? (…)” Páxinas 136, 137

“(…) ¡Georg! Una última pregunta: ¿puedo estar seguro de que no existe vida alguna después de ésta? ¿Puedo estar convencido de que no me encuentre en otro lugar cuando leas esto? No, no puedo estar seguro del todo. Porque si el mundo existe, es que ya se ha sobrepasado el límite de lo improbable. ¿Entiendes lo que quiero decir? Estoy tan saciado de asombro por que exista un mundo que ya no me cabe más asombro, aunque luego resultara que existe otro mundo después.
Recuerdo que hace un par de días tú y yo pasamos unas horas jugando a un videojuego. Quizá fuera yo quien más se divirtiera,
necesitaba desesperadamente distraerme un poco. Cada vez que nos «moríamos» en ese juego, salía inmediatamente un nuevo tablero, y estábamos otra vez jugando. ¿Cómo podemos saber que no existe un «nuevo tablero» también para nuestras almas? Yo no lo creo, de verdad que no lo creo. Pero el soñar con algo improbable tiene un nombre. Lo llamamos «esperanza» (…)” Páxina 140

E George comprendeuno: “(…) Ahora lo entiendo. De pronto entiendo el alcance de todo. Ahora por fin comprendo lo que significa no-ser, no -estar. (…) Estoy tan enfadado que en cualquier momento puedo llegar a vomitar. He mirado al diablo a los ojos. Pero no le dejaré decir la última palabra. Me aparto del Malo antes de que tenga poderes sobre mí. Elijo la vida. Elijo ese pequeño pedazo del Bien que se me ha regalado. (…) Sé que hay un Mal, porque he oído el tercer movimiento de la Sonata del Claro de Luna de Beethoven.

Pero también sé que existe un Bien. Sé que entre los dos abismos crece una hermosa flor, y de esa flor pronto despegará un alegre abejorro. (…)

He de admitir que estos pensamientos me parecen bastante inteligentes. Fue Franz Listz quien describió el segundo movimiento de la Sonata del Claro de Luna como “una flor entre dos abismos”.  (…)” Páxina 159

E ti, lector, lectora, que elixirías?

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