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Gabriel García Márquez, bolboretas amarelas para ti

Admirado Gabriel García Márquez:

A primeira vez que souben de ti era moi nova, estudaba COU, coido, e lin este conto teu: “El ahogado más hermoso del mundo”. Non me gustara tanto a historia (que tamén, porque fala de algo ao que nos aferramos cando perdemos a algún ser querido: a continuidade da vida na lembranza, na lenda, a pesar da morte) como esa maneira que ti tiñas de escribir. Esa prosa  tecida con fíos de tantas cores (que,máis tarde recoñecín como subordinadas adxectivas). Esa prosa de oracións longas que nunca remataban e te envolvían, te envolvían, te envolvían. Moitas veces me metín nelas para durmir aí ao amparo deses malabarismos estilísticos.

Despois viñeron Cien años de soledad e pensei que era moi difícil que puideses escribir algo mellor.

gabi comic

(Procedencia da imaxe. Relátase, nese enlace, como se creou a novela). Aquí podedes ver cubertas da novela.

 Pero fun lendo outras novelas e aquela increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada  gustárame máis cá anterior. Comprobei que sempre escribías e escribias algo mellor. E probei as améndoas amargas dos amores contrariados de Florentino Ariza e Fermina Daza. E nunha librería moi vella do meu Lugo universitario mercara,cos poucos cartos que tiña, ese mañuzo de contos, Ojos de perro azul, e aquel “Alguien desordena estas rosas” perseguiume durante un tempo. Tamén vivín aquela morte anunciada de Santiago Nasar. E linllesos primeiros alumnos que tiven na miña vida  os sonetos de Garcilaso , os mesmos que ti elexiche para relatar o amor de Sierva María de todos los Ángeles. E aprendín coa miña nai, con Laura e contigo que existía o realismo máxico.                                                                            (Procedencia da imaxe)

O coronel non tiña quen lle escribira, pero ti si. Moitos lectores escribimos estes días en moitos lugares que agradecemos a túa prosa caribeña e exuberante, a túa prosa de tormenta de verán porque nalgún momento nos liberou, seguro, dalgunhas outras tormentas da alma.

Grazas, Gabriel García Márquez. Menos mal que ainda nos quedas aquí!

Bolboretas amarelas para ti!!

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Leopoldo María Panero e/ou o desencanto

Acaba de morrer Leopoldo María PaneroNo artigo “Leopoldo María Panero, maldito sea” publicado onte no País aparece este poema inédito

En cuanto a la tristeza como modo de venerar la libertad no libre del delirio

Diré lo mismo de otra forma porque la repetición es un señuelo casi inteligente

Ciertamente la mano polvorienta de un enano

Enseña a los hombres un pez

Significando la poesía

Que se opone bastardamente a la verdad

Que rumia aforismos en pie sobre las tumbas

Sobre las que llora el ruiseñor

Como una bruja significando el silencio

Con un vaso de placenta enemiga de la verdad

La poesía como un hombre enemigo del hombre

Azuzando a sus perros

Para que persigan la eternidad que venden los relojeros.

Del poemario Rosa enferma, que publicará en otoño Huerga y Fierro.

 

Fillo do poeta Leopoldo Panero, home culto e maldito, fixo unha poesía que filtra esa lucidez metálica e sonora daqueles homes que sempre perderon e que foron perseguidos pola depresión, a tristura que molla ata os osos e o desencanto. Ainda que o mellor é atopalo a través da súa obra ( e tirarnos a ela sen paracaídas, como el vivía) podemos coñecelo se vemos a película El desencanto, de Jaime Chávarri. Aquí queda un fragmento da mesma:

 

 

Agora terá, xa para sempre,  ese merecido descanso que non atopou nunca aquí  e nós temos (mentras vivamos) a súa obra para entender mellor as flaquezas e os demonios da vida.

He vivido los blancos de la vida,

sus equivocaciones, sus olvidos, su

torpeza incesante y recuerdo su  misterio brutal, y el tentáculo

suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies

frenéticos de huída.

He vivido su tentación, y he vivido el pecado

del que nadie cabe nunca nos absuelva.

          Leopoldo María Panero

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José Luis Sampedro, in memoriam

Coñecemos estes días a triste nova do pasamento de José Luis Sampedro. Finou ós 96 anos de idade e pódese dicir que cumpliu: como novelista , como indignado e como cidadán responsable. Un merecido descanso para este autor, economista imaxinativo e home combativo e íntegro. Da súa obra quédannos fermosísimas novelas. Unha delas é La sonrisa etrusca. Novela delicada e tenra que narra os últimos meses da vida dun avó que debe deixar o seu pobo natal para vivir na cidade cos seus fillos. Na urbe conectará co seu neto, Brunetino, e vivirá o seu derradeiro amor. É a historia dun avó que dignifica o final da súa vida. Non se pode pedir máis cando a morte nos mira de frente. A novela está na biblioteca, así como El río que nos lleva .

 ( Procedencia da imaxe)

Sen dúbida, foi un deses homes “de antes” que entendía que  a vida (e a morte) había de ser vivida con elegancia, dignidade, enteireza e sen ruído. E procurou darlle eso mesmo ao mundo e ás súas novelas. Nós recollemos ese exemplo e agradecémolo.

Nestes tempos tan duros para a cultura e para as bibliotecas, quédanos a seu legado de home humanista. Aquí deixamos o seu manifesto “Non ao préstamo de pago nas bibliotecas” publicado en abril do 2007, cando a ceo da cultura empezaba a escurecer:

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus “clientes” éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.

Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir –eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada.

En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio

b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro vendido? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?

Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil.

Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

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