Máis cine en “La gacela”

“(…) Tras ocho horas y media espantosas apareció en el horizonte una pequeña ciudad. La avioneta volaba ahora muy cerca de las copas de los árboles. La sombra del avión, grotescamente deformada por la luz del crepúsculo, precedía al aparato por encima del techo de hojas. El Wamba estaba inmóvil, sus aguas parecía detenidas. Desde el río, el piloto puso rumbo hacia la pista de aterrizaje situada más allá de la ciudad.(…)”.

La gacela, editorial Anaya

Así se nos describe na novela unha parte ( diminuta) de África, dende unha avioneta. Tamén en Memorias de África podemos atisbar a beleza dese continente desde unha avioneta. Velaquí unha ollada aérea:

A película, dirixida por Sidney Pollack está baseada na novela homónima de Isak Dinesen (podedes atopar as dúas, libro e película na biblioteca). O verdadeiro nome da autora era Karen Blixen. Se queredes máis información sobre a mesma podedes pinchar aquí.

A novela, publicada por Alfagura, comeza así:

” Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras altas a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altuta de unos  seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas y las noches frías.

La situación geográfica y la altitud se combinaban para formar un paisaje único en el mundo. No era ni excesivo ni opulento; era el África destilada a seis mil pies de altura, como la inmensa y refinada esencia de un continente. Los colores eran secos y quemados, como los colores en cerámica. Los árboles tenían un follaje luminoso y delicado, de estructura diferente a la de los árboles en Europa;no crecían en arco ni en cúpula, sino en capas horizontales, y su forma daba a los altos árboles solitarios un parecido con las palmeras, o un aire romántico y heroico, como los barcos aparejados con las velas cargadas, y los linderos del bosque tenían una extraña apariencia, como si el bosque entero vibrase ligeramente. Las desnudas y retorcidas acacias crecían aquí y allá entre la hierba de las grandes praderas, y la hierba tenía un aroma como de tomillo y arrayán de los pantanos; en algunos lugares el olor era tan fuerte que escocía las narices.(…)”

A sensualidade e beleza dese continente recóllense tanto na novela como na película. Pollack tamén se recrea nas descripcións sensitivas da paisaxe pulcramente “enmarcadas” nunha excepcional banda sonora (non en vano lle concederon varios  Oscars,  á mellor banda sonora e mellor fotografñia, entre outros).

Neste contexto desenvólvese a historia de amor entre Karen Blixen e o cazador  Denys Finch.  Tamén se deixa ver o colonialismo sufrido polo continente africano nas mans dos refinados europeos que se criticaba en La gacela. Nesta caso a crítica é máis velada.

Se visitastes a granxa de La gacela, quizás vos guste a de Karen Blixen.

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