O cine en “La elegancia del erizo”

Xa vimos cales eran os gustos literarios da señora Michele e imos ver agora os seus cinematográficos e con quen a unen.

“(…) En el capítulo cinematográfico, por el contrario, mi eclecticismo alcanza cotas insospechadas. Me gustan las películas comerciales americanas y las obras de cine de autor. De hecho, durante mucho tiempo consumí preferentemente cine de entretenimiento americano o inglés, con excepción de algunas obras serias que yo consideraba que mi mirada pronta a pasarlo todo por el tamiz de la estética, esa mirada pasional y empática que solo se codea con el entretenimiento. Greenaway suscita en mí admiración,  interés y bostezos, mientras que lloro cual magdalena esponjosa cada vez que Melly y Mammy suben la escalera de los Butler tras la muerte de Bonnie Blue*, y considero que  Blade Runner una obra maestra de la distracción de primera categoría(…)”

Páx. 74

Aquí está o trailer da película desa obra mestra da distración:

 

A señora Michel vía as películas, casi de xeito clandestino, acubillada na súa portería:

“(…) Como no es muy frecuente que una portera disfrute con Muerte en Venecia (xa falamos desta obra aquí), y que de la portería provengan notas de Malher, recurrí a los ahorros conyugales, con tanto esfuerzo reunidos, y adquirí otro aparato que instalé en mi escondrijo(…)”

Páx. 16

“(…) Esos días uno necesita desesperadamente el Arte. Aspira con ardor a recuperar su ilusión espiritual, desea con pasión que algo lo salve de los destinos biológicos para que no se excluya de este mundo toda poesía y toda grandeza.

Entonces uno toma una taza de té o ve una película de Ozu, para retraerse de las lidias y las batallas que son los usos y costumbres reservados de nuestra especie dominadora, y para imprimir a este patético teatro la marca del Arte y sus más grandes obras(…)

Velaquí un pequeno documental, subtitulado en inglés, sobre o director favorito da señora Michel:

 

A las nueve de la noche pues, pongo en el vídeo una cinta de Ozu, Las hermanas Munakata. Es la décima película de Ozu que veo en un mes. ¿Por qué? Porque Ozu es un genio que me salva de los destinos biológicos.

Todo esto vino porque un día le confesé a Angèle, la joven bibliotecaria, que me gustaban mucho las películas de Wim Wenders, y me dijo: “ah, ¿y ha visto Tokyo_ Ga?” Y cuando se ha visto Tokyo_ Ga, que es un extraordianrio documental sobre Ozu, por supuesto a uno le entran ganas de descubrir al propio Ozu. Descubrí pues a Ozu y, por primera vez en mi vida, el Arte cinematográfico me hizo reír y llorar como un verdadero entretenimiento.

Pongo en marcha la cinta y saboreo a sorbitos un té de jazmín. De vez en cuando rebobino la cinta, gracias a este rosario laico llamado mando a distancia.

Y he aquí una escena extraordinaria.

El padre, interpretado por Chishu Ryu, actor fetiche de Ozo, hilo de Ariadna de su obra, hombre maravillosamenteque irradia calidez y humildad, el padre, como digo, al que le queda poco de vida, conversa con su hija Setsuko acerca del paseo que acaban de dar por Kyoto(…)

Neste fragmento podemos ver a Chishu Ryu interpretando unha canción. Tén os subtítulos en francés:

La película trata del mal de amores, de matrimonios arreglados, de la familia, de hermandad, de la muerte del padre, del antiguo y el nuevo Japón y también del alcohol y la violencia de los hombres(…)”

Páxinas 106, 107, 108

“(…) Dos motivos, ligados también a las películas de Ozu.

El primero reside en las puertas correderas en sí. Ya desde la primera película, El sabor del arroz con té verde, me fascinó el espacio de vida japonés y esas puertas correderas que, deslizándose suavemente sobre sus invisibles raíles, rehúsan hender el espacio(…)

                          ( Un fragmento da película en italiano)

El segundo motivo viene de una asociación de ideas que, de las puertas correderas, me ha llevado a los pies de las mujeres. En las películas de Ozu son innumerables los planos en los que el actor abre la puerta, entra en el hogar y se descalza. Las mujeres sobre todo muestran en el encadenamiento de estas acciones un talento singular (…)

Páxinas 167 e 168

( Velaquí a camelia da que falabamos na primeira entrada)

“(…) _ ¿Sabe usted lo que es azuki?_ pregunta Kakuro.

_ Los montes de Kyoto… _ digo, sonriendo ante ese recuerdo de infinitu.

_ ¿Cómo?_ pregunta él.

_ Los montes de Kyoto tienen el color del flan de azuki_ digo, esforzándome de todos modos por hablar de manera inteligible.

_ Eso sale en una película, ¿verdad?_ quiere saber kakuro.

_ Sí, en Las hermanas Munakata, al final del todo.

_ Oh, vi esa película hace mucho tiempo, pero no la recuerdo bien.

_ ¿No recuerda la camelia sobre el musgo del templo?_ le digo(…)

Páxinas 254 e 255

E saiu da portería para compartir con Kakuro a súa admiración polo cine de Ozu:

“(…) ¿Cómo describir este momento de intensa alegría? Vemos Las hermanas Munakata en una pantalla gigante, bañados en una dulce penumbra, con la espalada apoyada contra un respaldo mullido, saboreando un glotof y bebiendo un té hirviendo a sorbitos felices (…)

Páx. 310

Mais tamén fora ao cine algunha vez. Sobre todo, esa vez:

“(…) La caza del octubre rojo era la película de nuestro último abrazo. Quien quiera comprender el arte del relato no tiene más que verla(…) basta un Sean Connery en uniforme de oficial submarino ruso y varios portaaviones bien situados (…)”

Páx. 78

O trailer da película do último abrazo:

Ademais da citada anteriormente e das películas veneradas de Ozu, na novela aprecen outras, sempre na boca da señora Michel. Tiña, con elas, unha relación semellante á dos libros, a realidade estaba sempre envolta en papel de cine:

“(…) ¿Han visto Black Rain?

Porque si no han visto Black Rain_ o, en su defecto, Blade Runner_, les será difícil comprender por qué al entrar en el restaurante, tengo la sensación de adentrarme en una película de Riddley Scott. En Blade Runner hay una escena, en el bar de la mujer serpiente, desde el cual Deckard llama a Rachel por un videófono de pared. También está en el bar de alterne de Black Rain, con el cabello rubio y la espalda desnuda de Kate Capshaw. Y están esos planos con luz de vidriera y claridad de catedral rodeados por toda la penumbra de los infiernos(…)

Páxina 342

Aquí podedes ver esa luz, e no minuto 1:02 a espalda espida:

“(…) Pero él sigue aguardando con la misma abnegación admirable.

_ ¿El señor Ozu?_ termino por decir a duras penas, con una voz a lo Yul Brynner(…)”

Páx. 151

“(…) Resignarme a ello, tururú que te vi_ dice Manuela que, desde que, siguió mi consejo, vio Lo que el viento se llevó, se cree que es la Escarlata de los suburbios de París_ ¡Ella se va y yo me quedo! (…)

Páx. 163

Unha coñecedísima escena da película que tamén lle gustou a Manuela:

*Filla de Escarlata O´Hara e  Red Buttler en Lo que el viento se llevó

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